Forward. Para adelante, como los de Alicante.

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Y diréis, no queda otra. Pero no siempre el siguiente paso es un paso adelante. Saber que este hombre va a seguir gobernando otros 4 años crea más una sensación de “uff, menos mal” que de verdad alegría en sí. Pero luego le oyes, oyes su discurso y te engatusa de nuevo, se te mete en el bolsillo, habla de esperanza, del cambio, de las personas, y además del placer de oír un discurso bien construido, me cago en la leche, sabe lo que el pueblo necesita oír. HOPE, Obama vende esperanza, Obama vende posibilidades y sueños, o eso anuncia. Y nosotros queremos creer en eso, necesitamos creer en eso para levantarnos cada día. No es que crea que es un engañabobos, que engaña vendiendo palabrería… No, o al menos espero que no sea así. Pero cuando unos anuncian sueños y otros anuncian horrores, tengo muy claro de qué lado estar. Qué depara el futuro es algo que depende de muchos factores.

Es curioso analizar al ser humano, sus esperanzas y miedos. ¿Qué nos mueve? ¿Es rutina, es intuición, es esperanza? Creo que todo aquel que alguna vez ha movido un dedo ha tenido al menos una ilusión como motivo para hacerlo, ya sea personal, compartida, práctica o con cualquier fin. Necesitamos aliento para ponernos a funcionar. Y a veces nos falta, a veces se nos caen las paredes encima, a veces no nos reconocemos, o no sabemos salir del hoyo. Pero basta con soñar que podemos hacer algo para conseguirlo, todo empieza con un intento.

Una de las cosas que tanto nos desconciertan son los cambios. Cuando nos gustan cómo están las cosas, queremos dejarlas tal y como están, no cambiar un ápice. Pero la vida fluye, y nosotros debemos fluir con ella. “Be water, my friend”, porque es el más mágico de los elementos. Y sin cambios, nunca podemos ir hacia adelante. Habrá cosas que cambien, habrá cosas y personas que perdamos, pero debemos ser fuertes, para luchar por lo que de verdad queremos, porque esta debería ser nuestra lucha.

Dice Oscar Wilde: La vida es demasiado valiosa como para tomársela en serio.

Y de pronto creo entender lo que esas palabras quieren decir. Y recuerdo también aquello de “No te tomes la vida demasiado en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella”. A lo mejor hay que vivir a lo grande, creo que el mundo nos envía señales, o quizá somos nosotros quienes vamos aprendiendo por el camino, pero dentro de mí creo entender que hay que vivir dándolo todo. No en un lugar, sino en todos. Ser del mundo y dejar que el mundo fluya por ti. Tomar y ser feliz, y saber devolver lo que has recibido.

Decía Henry David Thoreau que el escritor que es sincero solo puede vivir su vida desde una tierra lejana. Y tiene sentido, ¿no son los escritores visionarios? ¿Cómo, si no, vas a inhalar el mundo, aprender sobre el ser humano?

Y todo esto de pronto nos impulsa, sirve como un trampolín, y nos da el subidón de adrenalina. El camino es siniestro, aún por definir, asusta, da un miedo de aúpa, pero solo venciendo nuestros miedos podremos llegar a vivir. Habrá baches, habrá también compañeros de viaje, mal temporal y nos dolerán los pies y el alma, pero ¿sabéis qué os digo? Disfrutemos del paisaje.

¿Cómo empezamos?

No os olvidéis de soñar.

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