O dicho en casa de toda la vida: sigue el camino de baldosas amarillas.

¿Cómo sabes que sigues el camino correcto? ¿Quién te lo asegura, quién te lo confirma? O enfocado de otro  modo, ¿necesitamos a alguien externo que nos lo diga, o necesitamos convencernos a nosotros mismos?

Perdón por los rollos filosóficos que os suelto, en teoría lo del blog era para contaros cómo me va todo por el  extranjero, qué tal el trabajo, qué tal los viajes, etc. pero sabéis que no me va eso de hoy “hemos cenado en el Tailandés”, “he ido al cine a ver The Descendants“, “qué bien me caen mis amigas la alemana y la portuguesa y qué de chorradas hacemos en la oficina”, “voy al baño que la comida del vietnamita…” :P. Bueno, vale, exagero, algunas de estas cosas os las contaré también, pero intento esperar a tener algo que decir para escribir aquí (o mejor dicho, a tener tiempo para escribir aquí).

Creo que se habla mucho del tema de la elección, de las decisiones que vamos tomando, de cómo nos vamos forjando un trayecto. No creo en el destino, no soporto la idea de que alguien controle mi vida (sé exactamente a qué te refieres, Neo ;)). La pastilla roja o la azul, decisiones constantemente. Hay quien ve señales, quien intenta escuchar a su yo interior. Simplemente decides qué hacer, decides seguir y el mundo a tu alrededor a veces de pronto te sigue, las piezas encajan (no escuchas el clic pero casi) y te alegras de haber dado el salto a pie juntillas hacia el precipicio. Claro que otras veces el mundo te dice: haber elegido muerte xD.

Qué complicada soy, toda esta parrafada para deciros que ¡me alegro de haber venido aquí y estoy contenta! 🙂
Reconozco que me daba respeto, no las tenía todas conmigo y tenía mis dudas al respecto, pero no sé, a veces es como si las cosas fueran como tienen que ser. No sé por cuánto tiempo, pero en el comienzo esto pinta bien, veremos qué ocurre.

Os paso al hilo de esto una entrada del blog Aventuras de una traductora-intérprete en Madrid, de una compañera de gremio, que trata este asunto de la pastilla azul y roja a la hora de aceptar un trabajo.

¿Qué va a pasar después de estos 6 meses?

No idea. Pero me gustaría intentar algo más, encontrar algo aquí en alguna ciudad de Inglaterra, estaría genial en Londres, pero es complicado sobrevivir allí (es carísima), quizá Nottingham, quién sabe… Otros planes que estoy barajando incluyen realizar un máster por aquí, si tengo suerte (de nuevo) y consigo que me costeen los estudios. ¡Volver a la universidad! Sería genial, lo echo de menos, aunque tendría que mentalizarme para currar y sacar las cosas, que estoy desentrenada.

Y nada, mientras se hace lo que se puede, me llega de vez en cuando alguna petición para traducciones, ahora mismo estaba preparando un presupuesto para una traducción jurada, hace falta además que salga para adelante :), tengo que informarme sobre cómo darme de alta aquí en Reino Unido, al parecer es mucho más fácil y lógico que en España (por qué no me extraña…).

A mis compis los traidores, he añadido a mi lista de blogs de traducción dos más, uno que me ha resultado útil sobre contar palabras, me he bajado un OCR para contar PutadaDocumentFiles, y otro más sobre recursos para traductores en internet. Sinceramente, reúno los blogs para tenerlos todos juntos y poder ir visitándolos, pero así también tenéis cositas interesantes por aquí (al precio de aguantar también mis chorradas).

La nota cómica, el libro de MOX es la leche, os lo recomiendo. Tiene artículos interesantes además. Poco a poco entre esto, los blogs y la gente que voy “conociendo” o a la que voy “fisgoneando” en internet del mundillo van ayudando a hacerme una idea de esta profesión que he elegido (sí, debería haber elegido muelte), y quiero pensar que me aportan algo en la lucha por establecerme como traductora.

¡Ánimo compañeros! Por cierto, tengo tradus pendientes, soy lo peor, !tengo que terminar ya esa traducción, ya sabéis cuál!

En cuanto a esta página, debería subir fotos de aquí de la zona, pero es que me meto aquí y me gusta ver las fotos de Madrid. Es mi pequeña ventana a mi punto de partida, echo de menos la ciudad. Se echa de menos a las personas, a la gente, los lugares, los recuerdos, ¿pero la ciudad en sí? Pues sí, echo de menos Madrid, con sus calles, sus luces, sus ruidos, su gentío y su ambiente.

En marzo vuelvo a dejarme caer por allí ;).

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