Personas cruzando de un metro a otro

Personas cruzando de un metro a otro

¿Qué nos diferencia de los animales, de lo salvaje y los seres que se mueven solo por instinto? Ah, sí, somos civilizados, racionales, tenemos modales, consideración por los demás, etc., etc…. Mmmm…

Vivimos en una selva artificial y mecánica, lo peor de todo es que somos igual de salvajes y nos creemos de alta alcurnia. Ya no cruzamos el río plagado de cocodrilos, no, ahora cruzamos de un vagón de metro a otro como si nos fuera la vida en ello. No sé vosotros, pero la única diferencia que veo yo es… que no salpica el agua cuando se lanza la marabunta en el subterráneo.

Como no vale lanzar la crítica sin prueba alguna, recomiendo a quien tenga madera de explorador de las especies (encontrará de las más variadas) que acuda al metro de Estadio Olímpico (línea 7 de metro) o por extensión cualquiera de las estaciones que lindan con ampliaciones de metro como metro sur, metro este, etc. para ver con sus propios ojos este fenómeno de la naturaleza: la estampida de un vagón del metro a otro, la lucha de supervivencia por un asiento, el horror ante el pitido de la máquina.

Claro, que como en toda selección natural, los más débiles quedan siempre tras la puerta cerrada, golpeando el cristal y refunfuñando, con cara amarga, como si lo hubieran perdido todo en la vida. Llegarán tarde a sus trabajos y clases, y con cierto pesar en sus ánimos, condenados al fracaso y a la extinción.

Otros nos reímos mientras sacamos fotos de la manada, pero rápido, no vaya a ser que se nos escape el metro…